Presentación

Hoy la persona se halla en el seno de una ideología que se propone como “pensamiento único” y suscita la dialéctica entre los incluidos y los excluidos. Traspuestas las etapas, primero del desarrollo de los pueblos y después de la liberación humana integral, que incluyeron la mediación de las ciencias del hombre y la filosofía, se encuentran las comunidades populares al borde del barranco de la exclusión, temiendo en cada instante una caída irrecuperable. No abordamos aquí los diversos matices con los que el fenómeno se extiende a toda la humanidad. La opción preferencial por los pobres, que constituyó la respuesta cristiana a desafíos anteriores análogos al actual, en nuestros días, exige a las personas y las ciencias un nuevo esfuerzo creativo para instalar la fraternidad inclusiva y la ecología ambiental y humana en todo el planeta. En un mundo cada vez más pequeño, se deben reconfigurar los espacios, los bienes y los productos para que sean apropiados y suficientes para todos.

El sistema individualista de exclusión propuesto en muchos países se desentiende no sólo de un sano medio ambiente sino también de la verdad, la paz interior, los lazos de cariño y la trascendencia. En este escenario aparecen incontables individuos fusionados en masas que bracean sin esperanza bajo un cielo vacío, no lejos de los refugios de otros en las montañas, mientras la técnica construye un mundo cada vez más autónomo para sustituirlos.

Se ha planteado como camino de elevación, a partir de la contraposición entre inclusión y exclusión, el método analéctico o anadialéctico, puesto que permite alcanzar la universalidad y radicalidad de la filosofía en sintonía con la sabiduría popular, y la subsiguiente elaboración analógica del saber que brota en la dialéctica del encuentro –siendo que esta permite el don y la diferencia–. Ante el rostro del otro, persona o pueblo, e impulsado por el deber de gratitud, se intensifica en humanidad quien, sin ser obligatoriamente siervo, opta preferencialmente por hacerse siervo para suscitar una historia que supera tanto la exclusión como la autoinclusión excluyente. La superación a la que se alude se diferencia de la aufheben hegeliana (suprimir-conservar-elevar) puesto que incorpora especialmente un momento kenótico –función del anonadamiento o fuerte debilidad. En la analéctica no se sobreasumen los momentos anteriores en una universalidad concreta superadora; se piensan en el seno de una comprensión analógica y universal-situada del hombre. En última instancia, la analéctica es un método que reinterpreta la dialéctica de Tomás de Aquino cuando presenta los momentos de afirmación, negación y eminencia.

Junto al método adoptado, se deben destacar algunos principios o ideas latentes en el pensar elemental de sabiduría: primero, privilegia la bondad sobre la maldad y la unidad sobre el conflicto, descartando el camino hermenéutico de la lucha de clases. Segundo, acepta simplemente la bondad inicial del hombre, la connaturalidad afectiva y la unidad del pueblo sencillo. Entiende que el amor es anterior al conflicto y soporte básico de la cultura e historia comunes y, por ello, permite fecundar soluciones que vigorizan y crean formas que afianzan la fraternidad. Por cierto, la comprensión de un pueblo con su unidad plural, cultura e historia, como también las soluciones éticas de los conflictos –que no son negados–, suponen la mediación de las ciencias del hombre, ya en la descripción y análisis inicial de los hechos y cambios, ya en la construcción de una respuesta adecuada y realista. Al mismo tiempo, en el método analéctico, el movimiento dialéctico es analógico. Es sabido que, la analogía permite establecer una relación entre dos relaciones, de tal modo que una cualidad o propiedad puede aplicarse a una cultura de un modo y a otra, de otro modo, en un sentido que escapa a la identidad y diferencia totales. La analogía expande el pensamiento a la trascendencia, tanto la vertical como la horizontal, esto es, tanto hacia lo divino como hacia otras personas. Permite la diferencia, creatividad y novedad culturales e históricas.

Las estructuras en que se materializa la mayor contraposición dialéctica actual, es la que se da entre la inclusión y la exclusión, y que opera en los diversos componentes de la vida cultural. Aquella oposición debe ser resuelta a partir de aquel núcleo polimórfico del pueblo, que es el humilde protagonista de la historia. Sería ingenuo negar la presencia del dinamismo dialéctico, al igual que confiar su superación a la lucha de clases o el sometimiento inane a las fuerzas dominantes. El dinamismo dialéctico de los contrarios puede ser resuelto cuando el pueblo que mantiene su originalidad cultural incorpora a todas las personas en la búsqueda continua y creativa del bien común.

En los artículos de esta publicación puede percibirse rasgos del saber analógico, dialéctico o casi-analéctico, a los que acabamos de referirnos, y aplicados a algunos aspectos de la cultura en que se contraponen lo incluido y lo excluido, que palpita en las raíces más íntimas de toda realidad. Así, en el artículo sobre “Lo sublime y lo feo: paralelismos convergentes” de Adriana Rogliano se muestra como la fea escena de la muerte de un excluido crucificado puede ser traducida, por un artista valioso, en una bella obra de arte: la sublime figura del amor que se dona. Por otro lado, en el tema sobre el Dasein, quizás, se deja entrever que la dialéctica no debe entenderse necesariamente como una síntesis superadora abierta al infinito, sino siempre limitada por la estructura finita del Dasein y su ser temporalmente con lo otro en el mundo, y siempre dispuesto aquel a probar un sendero hacia un sentido que no reside en el propio ser. También, se encuentra un caso en el que se aplica la analogía. Es el artículo sobre “La voz y la palabra”, cuando se aplica la composición hilemórfica aristotélica (de materia y forma) a la palabra y al lenguaje, para comprender la naturaleza del lenguaje humano.

Un campo fecundo para el método analéctico se halla en el tema que estudia “la idea de universidad previa a la Reforma universitaria”.  En él se explica que las ideas que rigen dicha reforma encierran un proceso dialéctico con luchas y rupturas, aunque sin la dosis de conservación que supone la dialéctica, que apremia ser pensada sobre la evolución del ser vivo. Los planes científicos y tecnológicos proclamados no lograron componer, con analogía armónica, un organismo de saberes apto para una formación humana y social integral. Es más, excluyeron del ámbito universitario algunos componentes fundamentales de la cultura popular, como la religión y las tradiciones morales, y entregaron el núcleo de la cultura a la voluntad de poder del saber científico-tecnológico y a los instrumentos para su protección legal. Todo esto, a su vez, fue asimilado por una inmigración profusa y heterogénea, en busca de trabajo y progreso, pero con escasa motivación para unirse profundamente al alma del pueblo que la recibió. Hoy se puede constatar el resultado de aquella reforma que, al no identificarse prioritariamente con las convicciones más profundas del sentir popular, ocasionó en éste un difuso desgano, inestabilidad y desorientación. La falta de interés por el lenguaje nativo, su arte, historia e ideales, que dan un sentido consumado a la existencia, se hace presente en las jóvenes generaciones de clase media. Se puede hallar una corroboración idónea de este estado de cosas en el artículo sobre el desarrollo del pensamiento metacognitivo. Se muestran allí algunas falencias cognitivas producto de una educación que, al no crear los hábitos esenciales del saber humano, no favorecen la presencia de las técnicas y procesos de comprensión que reclaman las mismas ciencias positivas que alguna vez excluyeron los saberes e ideales que hubieran podido dar mejor fuego a la llama del saber. Por último, aparece en este número un escrito de Marcelo Bazán Lazcano, quien invita al lector a la consecución de un pensamiento riguroso, lógico o adecuadamente causal, mediante una elaboración deductiva, que demarca la posibilidad y consistencia del determinismo ontológico cuántico. Siembra la sospecha de que un compacto ejercicio de lógica es arduo para el pensamiento promedio.

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Publicado: 2019-07-01

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