Presentación: La inteligencia de una persona humana le permite aprehender los entes en su identidad activa y evolutiva. Es por ello por lo que va a las cosas para hallar sus determinaciones y, aunque ningún compuesto de ellas abarque todo el ser que se da, ofrece un punto de vista. Este no es cerrado e incluye o remite virtualmente a otros enfoques. Es así que el intelecto es capaz de abrirse a muchos enfoques, aunque de modo dispar, sin abandonar la unidad activa, conceptual y supraconceptual del ente. Cada cosa, embebida en su principio de unidad, persevera y se entrega a la mente que la investiga y particulariza. A la apertura y donación de las cosas, responde la apertura de un centro espiritual atento y reflexivo que, al salir de sí hacia el mundo circundante ajeno, confirma su potencia y capacidad de concordar con lo más sublime de los entes, acogiéndolos en su presencia. Ahora bien, lo que se presenta es siempre perdurable y nuevo y, por ello, inagotable. Nuestra publicación quiere mostrar algo de la presencia múltiple de la persona y su destinación a responder una llamada sin límite, aunque apenas audible en la casa en que vive prisionera.

El orbe del arte, al cual ingresamos por el primer artículo, constituye un modo de ser en el mundo: del dar creativo y del poseer íntimo y completo. Remite siempre a una actividad personal creadora gracias a la que un trozo de materia, sin desertar de su condición reglada, pierde su pesadez corpórea y se transfigura para suscitar un diálogo luminoso. Todo el ser de la obra (o producto), cosa viviente, temporal, anímica y espiritual, se dona a toda la esencia del hombre, perfeccionada por el hábito operativo del arte, para suscitar una compenetración de totalidades que alberga una idea, una duración supratemporal y una valoración en un entramado bello, universal y liberador. No obstante, más allá de la armonía más o menos alcanzada por numerosas escuelas y genios originales, en los últimos cien años irrumpió el vórtice del antiarte entregado a intereses extraestéticos, preferentemente comerciales. Ante esta embestida por parte de exitosas vanguardias para sustituir el gozo de la contemplación estética por la exaltación del asco, de lo extremo o del precio, la autora considera imprescindible volver a dar respuesta a la pregunta ¿Qué es el arte?

Los seres humanos mantienen cierta convivencia justa mediante el cumplimiento de leyes que detallan el derecho positivo. Las teorías jurídicas justifican o establecen los supuestos o principios de dicho derecho y lo hacen en solidaridad con los conceptos de persona y sociedad expresados en los niveles jurídico y filosófico. En el segundo artículo de la presente publicación, se ha elaborado un análisis crítico de las ideas del cuestionado intelectual argentino Carlos Octavio Bunge sobre la ley jurídica, donde esta es pensada en relación con el orden social para obtener la paz y el poder de coacción para imponer su cumplimiento. En dicho contexto, el articulista explica los atributos de la ley (compulsiva, general y estable) y los principios de irretroactividad y retroactividad.

En el tercer artículo, se desarrolla la explicación teológica de Tomás de Aquino sobre la transubstanciación eucarística, reflejada en himnos y oraciones del mismo teólogo medieval. Se reflexiona sobre la armonía existente entre la poesía y la metafísica de Tomás acerca de la presencia real y sustancial de Cristo en la Eucaristía y sobre el sacrificio eucarístico. Se destacan además los efectos personales para el cristiano de la comunión con Cristo: aumenta la fe, la esperanza y la caridad. Por último, concluye el autor del artículo: la unión con el Salvador origina en la vida de Tomás y del cristiano la unidad de sus distintas dimensiones existenciales.

La teoría de la razón práctica en el realismo filosófico favorece el análisis ético de los actos humanos y, por el ejercicio de la virtud de la prudencia, convierte al ser humano en persona sabia. El autor del cuarto artículo señala que, cuando aquella razón es sustituida por la razón iluminista, cada vez más instrumental, la cultura se torna positivista, pragmática y nihilista. En nuestros días, la vida de las personas, no regidas ya por una razón que conduce a obrar libremente con rectitud, oscila entre los polos de la diversión y el trabajo, en el seno de un poderoso individualismo narcisista. La recuperación de la razón práctica, en una existencia en que la libertad se cumple en la intersubjetividad, permitirá la coexistencia en el amor y la defensa de la persona como un fin.

El siguiente artículo tiene como protagonista a Edith Stein. La mujer, que hoy reivindica sus derechos e integración sociocultural, reconoce en esta luchadora una fuente sublime de sabiduría femenina y un testigo fiel hasta la muerte. No retuvo el ser discípula y asistente de Husserl como su último cumplimiento, sino que elaboró su propio camino crítico hasta ese lugar en que todo lo fenoménico cobra consistencia sobre un fundamento metafísico. En la promoción de la mujer, su objetivo no fue la venganza ni la degradación del varón, sino la elevación de la mujer atenta a los valores humanos comunes y movida por ellos, gracias a una fuerza que tiene su fuente en el Sumo Bien. La educación para alcanzar un saber riguroso y la formación en las virtudes y afectos en cepas femeninas fueron los caminos propuestos para poner a la mujer en una igualdad real, complementaria y perfectiva.

El cuidado de la persona se debe potenciar cuando se dirige a un ser frágil y tornadizo, o avispar cuando se orienta a un ser estancado en algún recodo de un compromiso asumido. Por ello, en el último artículo, se ofrece un apreciable estudio ordenado a detectar dificultades metodológicas o de otro tipo que se presentan a los alumnos en los momentos débiles de sus carreras. Se elabora con la aspiración de disponer un  acompañamiento tutorial para el estudiante que flaquea, a fin de que reactive los motivos iniciales que lo embarcaron en un curso universitario o supere el mal uso de los métodos y retome los fines que se había propuesto con renovado vigor.

Queda ahora a consideración del lector la riqueza o poquedad de cada escrito; la riqueza para administrarla; la poquedad para revertirla. 

 

-La dirección

Publicado: 2017-06-14