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Vol. 4 Núm. 7-8 (2019)

PRESENTACIÓN

El concepto de persona comenzó posiblemente su historia indicando el rostro (prósôpon) y continuó señalando filosóficamente la hipóstasis, que recibió más tarde las definiciones de ‘sustancia individual racional’ y ‘ser subsistente incomunicado’. En nuestro tiempo, en rigurosas hipótesis, se dirige a significar la comunicación de pensamiento y amor. Se afirma que persona es, primeramente, intercomunicación entre dos seres que cumplen a la vez las funciones de donador y adonado, en actitud de entrega y aceptación. El yo, antes de cualquier reflexión, capta la necesidad de comunicarse a un tú, con una tendencia que no es un accidente de su ser, sino algo que lo constituye como ser viviente. Se juzga que, una hipotética persona sin relación, en lenguaje clásico, lo es sólo en potencia. Sin la mediación del otro, no podría reconocerse a sí misma, puesto que, fenoménicamente, se conoce el ser humano a sí mismo como persona, al mismo tiempo que descubre y recibe al tú.

La relación del uno al otro, la donación recíproca, da lugar a una unidad que enriquece y personaliza a los que implican, en el encuentro, la referencia al otro. Gabriel Marcel reconoce que los lazos humanos serían ininteligibles sin una comunión profundamente arraigada en lo ontológico. Emmanuel Mounier agrega que el ser humano es un «ser-con» y no puede ser empleado al modo de un utensilio. La comunicación relacional, cuando sigue el impulso unificador hacia una misma fuente de luz, cumple el conocimiento del propio ser en el otro, y descubre que se da en uno mismo el amor destinado al otro. No obstante, nunca se llega al foco mismo y queda, siempre, una zona de sombra o misterio en la comprensión del otro y en la autocomprensión, en la recepción del otro y en la autodonación.

Ahora bien, la comprensión recíproca se desarrolla por medio de la palabra, que es expresión de la persona; más aún, que encarna y transporta la vida de las personas. Pero, en el diálogo, las palabras vitales no solo alimentan el conocimiento personal, sino revelan y encarnan el amor personal, en el cual se cumple el máximo desvelamiento e intimidad de cada ser. La palabra que cifra el conocimiento recíproco suscita el amor, y este plasma la estructura personal de cada yo. Es el amor el elemento y dinamismo que configura las persona; determina dos rostros que se conocen, se donan y eligen recíprocamente, y que originan un uno que comprende a dos. La unión es más plena cerca de la fuente de luz; las personas son más perfectas al ser más aptas para estrecharse junto al foco que las reúne. Allí, los seres vivientes que se aman experimentan, anunciaba Dante Alighieri, el nacimiento a una vida nueva.

La comunicación de dos vivientes humanos, que eligen polarizar la misma tierra común, se cumple en el uno del «nosotros» que personaliza. A una más elevada comunicación en el pensar, querer y sentir, corresponde una unión más intensa y sincronizada. Cada una de las dos personas, en el amor, participa de la misma corriente de vida y plenifica su ser más íntimo. Es aquí donde se vuelve transparente la dinámica del propio ser y su identidad, a la vez que le da al tú la posibilidad de autoidentificarse. Al donarse en el amor, arriesgando perderse, la persona gana en plenitud. La comunicación del yo con el tú, en la más alta unión del nosotros, da a los polos personales su más elevado goce.

Los autores de nuestra publicación, en esta época de elevado individualismo y solipsismo, quieren cumplir la tarea de describir la comprensión que la persona tiene de sí misma y ofrecer a los lectores algunas reflexiones que les permitan hallar y enriquecer su ser personal por el camino más adecuado: aquel que incluye la plena comunión con el tú humano. La eventual precariedad de algunos resultados no borrará el gozo de las experiencias humanas más genuinas, sino que será un estímulo para trasponer el destino griego de Sísifo y toda apuesta a la antigua o restaurada perfección cerrada. Más aún, aquellas experiencias de regocijo serán un anticipo y llamado a integrar el nosotros y las personas que lo componen en una nueva relación: la comunicación con el tú trascendente.

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Publicado: 2020-07-19

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ISSN 2525-1767